¡Oh Dios! el Congreso del siglo XXI
El Congreso dominicano entró de lleno al siglo XXI. Las perspectivas pintan halagüeñas a partir del 2020. Una pléyade de especialistas en todo serán diputados y senadores.
El Congreso dominicano entró de lleno al siglo XXI. Las perspectivas pintan halagüeñas a partir del 2020. Una pléyade de especialistas en todo serán diputados y senadores.
El filósofo Fernando Savater es inagotable. Su obra nos convida a la reflexión y en la misma media nos revela interpretaciones para llevarnos a esa conciencia del ser social, ejerciendo la vida de manera responsable en una sociedad de derechos a la que le asignamos mayor sentido a los deberes.
Una de las lecturas bíblicas más recurridas es la del Eclesiastés 3,1-8, que nos dice que todo tiene su tiempo bajo el cielo para los seres humanos, sin excepción, independientemente del poder que hayan acumulado, porque al fin de cuenta todos provenimos del polvo al que vamos a volver. Aunque algunos no seamos más que polvo del camino que vuela azotado por el viento, y otros puedan evolucionar a polvo de estrellas que brillan por los siglos en el firmamento.
Esta República nació defectuosa. Hechos. Poco después de proclamarse el 27 de febrero de 1844 y de ser vencidos los primeros intentos de reocupación acometidos por los haitianos, se convocó la Constituyente para dotar la República Dominicana de su respectiva Carta Magna.
El “eje del mal” apareció por primera vez en el discurso del Estado de la Unión del expresidente George W. Bush de enero del año 2002. Bush usó esta expresión para referirse a Irak, Irán y Corea del Norte pocos meses después del atentado del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York.
No se deje engañar, ni construya usted la mentira de que hay igualdad, ni siquiera de oportunidad. Los hombres mandan en este país (y en todos). Para ilustrar lo obvio, aquí algunos datos dominicanos.
La recurrencia de delitos sexuales en contra de menores, es una inquietud de primer orden en el país, donde cada semana se contabilizan abusos sexuales, violaciones, incestos, etc., contra niñas, niños y adolescentes.
El diseño de una política de género en el Ministerio de Educación forma parte de una acumulada deuda estatal en su obligación de garantizar el derecho a la dignidad humana sin distinción de sexo o género. Una obligación que corresponde a cada instancia gubernamental.
La Orden Departamental 33-19 del Ministerio de Educación del 22 de mayo pasado desató un reperpero inexplicable. El “juidero” es prueba fehaciente del terror que tienen los poderes fácticos del país a la construcción de la dignidad humana.
Algunos afirman que la política es hoy día más mediática. Que prioriza la forma antes que al fondo, el ademán y el gesto más que la coherencia o sinceridad del acto mismo. Pero ¿cuándo ha sido diferente?