Elecciones dominicanas en situación compleja por Coronavirus

Elecciones dominicanas en situación compleja por Coronavirus

Por Luis Córdova

La realidad ha superado la ficción de series televisivas y producciones literarias. Las referencias a los muchos títulos de Netflix o de novelas como las de Dan Brown, forman parte de las conversaciones en estos días grises de incertidumbres.

El coronavirus y su enfermedad el Covid-19 ha postrado sistemas de salud y liderazgos nacionales. Las redes sociales han estado cargadas de noticias de esperanza, lo mismo que de muerte. Fake news aparecen de manera incesante en las portadas de digitales: algunas notas de posibles vacunas, de soluciones científicas y otras de espanto y dolor ante centenares de personas que no logran rebasar un virus cuyo origen se pierde en las decenas de hipótesis que circulan, cargadas de esnobismo.

La Junta Central Electoral (JCE) ha remitido una comunicación solicitando a los partidos políticos su opinión sobre la viabilidad de posponer la fecha de las elecciones, ante la situación sanitaria del país, previstas originalmente para el tercer domingo de mayo, en esta ocasión el día 17. Las fuerzas políticas que terciarán en el certamen deben emitir sus criterios en un plazo de cinco días, contados desde la emisión de la comunicación de fecha 4 de abril de 2020.

La posibilidad de una extensión está prevista en la constitución dominicana, precisamente para casos como este, donde una causa de fuerza mayor, como lo es una pandemia, hace pensar en la inviabilidad de convocar a un pueblo a un acto masivo como el ejercicio del sufragio, con la posibilidad de contagiarse de la enfermedad que provoca este nuevo coronavirus.

La JCE indicó que esa fecha debería ser siempre antes del 16 de agosto de 2020, “en razón de que, como hemos señalado anteriormente el mandato constitucional de las actuales autoridades, concluye en esa fecha”.

Sin embargo el texto constitucional que fija la asunción al poder de las autoridades electas para el 24 de abril, para lo municipal, y 16 de agosto, para lo congresual y presidencial, de cada cuatro años, también contempla en el numeral 3 del artículo 266 que: “Todas las autoridades de carácter electivo mantienen sus atribuciones durante la vigencia de los estados de excepción”. De lo que se desprende que ante una situación difícil que llegue a procurar la extensión del estado de excepción queda fuera de discusión la postergación de los mandatos.

Pero volviendo al tema de las elecciones, el plazo para prorrogarlas también está previsto en el artículo 209 de la Constitución que en su numeral tres establece: “En los casos de convocatoria extraordinaria y referendo, las asambleas electorales se reunirán a más tardar setenta días después de la publicación de la ley de convocatoria. No podrán coincidir las elecciones de autoridades con la celebración de referendo.”

Son varias las voces que han manifestado que existen razones objetivas para una posposición de la cita electoral. La Fundación Transparencia y Justicia llama “fórmula viable” a su sugerencia de que las elecciones sean cambiadas de fecha del domingo 17 de mayo al domingo 14 de junio, pero ante un plazo tan corto cabe preguntarse qué factibilidad entrañaría.

El Foro Permanente de Partidos Políticos Dominicanos (FEPPREDOM), ha propuesto la posposición de las elecciones para el 12 de julio y establecer la fecha de una eventual segunda vuelta el 26 del mismo mes.

En las elecciones dominicanas se escogerán 264 cargos: un presidente y su vicepresidente, 32 senadores que representarán al distrito nacional y las provincias y 230 diputados (178 por circunscripción territorial, 5 nacionales, 7 por la comunidad dominicana en el exterior y 40 ante parlamentos regionales, en este caso el PARLACEN).

Pero el COVID-19 es una realidad que se impone a las apetencias políticas, por más desmedidas que estas sean. Ante la muerte de miles de personas, y más de un millón de infectadas, en todo el mundo, ante la cantidad de naciones impactadas por el luto y dolor, se hace un esfuerzo mayúsculo por no sucumbir al miedo.

Como llamado a la prudencia varias naciones que tenían pautadas elecciones de diferente nominaciones se han visto en la obligación de moverlas en el tiempo, una tendencia que inició desde el pasado mes de marzo cuando el gobierno italiano que dirige Giuseppe Conte canceló el referéndum constitucional que había convocado para el domingo 29 de marzo. Italia es una de las naciones donde más duro golpea el coronavirus, los muertos se cuentan por decenas de miles, esto hace que aun no se hable de una nueva fecha.

En ese mismo mes, el domingo 15, en Francia se llevaron a cabo la primera vuelta de las municipales, es de destacar con una merma en la participación por debajo de la mitad del electorado, de inmediato al día siguiente el presidente francés, Emanuelle Macron, anunció medidas restrictivas de circulación y exenciones impositivas, se pospusieron para el domingo 21 de junio la segunda vuelta de esas elecciones, claves para determinar los alcaldes de todo el país.

En España estaba previsto para el domingo 5 de abril los comicios regionales gallegos y vascos, tomaron la decisión de suspender los comicios el 16 de marzo tras que el gobierno central decretara el estado de alarma por la pandemia, en ambos casos todavía no hay fecha decidida, aunque se ha pedido el 27 de septiembre.

En pasado 5 de abril debió realizarse un referéndum constitucional en Armenia, pero también se pospuso sin nueva fecha; igual sucedió en Sri Lanka con sus comicios parlamentarios previstos para el sábado 25 de abril, en estas naciones los infectados no sobrepasan los mil.

La República Árabe Siria, presenta menos de 20 casos positivos, pero postergó por precaución sus elecciones legislativas previstas para el lunes 13 de abril para efectuarlas el 20 de mayo.

En Rusia, el referéndum constitucional que le permitiría al el presidente Vladimir Putin mantenerse en el poder más allá de la conclusión de su mandato en 2024, deberá esperar hasta después del 22 de este mes, pues no tiene fecha prevista para su realización, dado el impacto de los infectados de la pandemia que apenas supera los 6 mil infectados, hasta ahora.

En los Balcanes, Macedonia del Norte los comicios parlamentarios previstos para el domingo 12 de abril se movieron para noviembre, al igual que en Serbia que debió realizarlos el domingo 26; se suma a la lista Belgrado aún sin una nueva fecha, aunque su ley electoral establece que debe ser convocada 41 días después de que se levante el estado de emergencia.

En Estados Unidos, que ya cuenta con el récord de más infectados, ha sido hasta muy reciente fecha que los demócratas han decidido mirar con seriedad el tema para posponer sus primarias. En Nueva York y en Kentucky se pasaron al 23 de junio y en otros cuatro estados todavía no anunciaron la fecha de reprogramación. Todas estas demoras seguramente llevarán a la postergación de la Convención Demócrata prevista para mediados de julio. Alguna alternativa debe buscar Bernie Sander y Joe Biden para humanizar una campaña por la presidencia que los enfrentará a un presidente buscando la reelección y un calendario con poco más de 200 días para votar.

Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, logró en el pasado mes de marzo los delegados necesarios para obtener la nominación como candidato a la reelección presidencial por el Partido Republicano, la convención está prevista para fines de agosto.

En Sudamérica, Chile celebraría un plebiscito nacional para una reforma constitucional el domingo 26 de abril pero por el avance de la pandemia, hizo postergarlo al 19 de marzo en principio, ahora se ha fijado para el domingo 26 de octubre.

En Bolivia el Tribunal Superior Electoral decidió aplazar provisionalmente las elecciones que estuvieron previstas para el domingo 3 de mayo, pasando al domingo 17, para fijarse luego el domingo entre el 7 de junio y el 6 de septiembre. En Uruguay los comicios departamentales y municipales previstos para el domingo 10 de mayo fueron pasados al domingo 4 de octubre de este mismo año.

En el Reino Unido se decidió postergar las elecciones municipales por un año, estaban programadas para el jueves 7 de mayo y pasaron al 6 de mayo de 2021, allí el coronavirus ha afectado al mismo primer ministro Boris Johnson, quien se encuentra en cuidados intensivos al momento de redactar este trabajo, igual que la reclusión domiciliaria del ministro de Salud Matt Hancock, al príncipe heredero Carlos ambos afectados.

Desde Hungría la respuesta al coronavirus sorprendió a la comunidad internacional, cuando el Parlamento húngaro aprobó una ley que le permite al ultraderechista Viktor Orbán gobernar con poderes extraordinarios, sin límite temporal y sin control.

Teniendo en cuenta esta panorámica, en la que naciones poderosas y pequeñas han tenido la previsión de mover sus citas electorales, cabe preguntarnos: ¿Estamos los dominicanos en capacidad de mantener la convocatoria a elecciones para menos de cuarenta días? ¿Es nuestro pueblo lo suficientemente instruido como para ejercer el sufragio sin exponerse al contagio? ¿Se garantizaría una participación electoral que otorgue legitimidad al proceso ante el impacto de la pandemia?

Las respuestas no las tienen ni el órgano comicial, ni los partidos, ni los políticos. La respuesta está en el pueblo mismo.